Ocean Action Hub

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Perú: Consulta Nacional para la conservación de los océanos

En el marco de la Conferencia Mundial sobre los Océanos que se realizará en la sede de las Naciones Unidas.

La  Consulta estará disponible del 25 de mayo al 1 de junio y se espera que contribuya al involucramiento de la sociedad civil en la conservación de los océanos

Lima, 25 de mayo. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en coordinación con el Ministerio de la Producción (PRODUCE)  y el Ministerio del Ambiente (MINAM), realizará la primera Consulta sobre los Océanos en Perú a fin de mejorar la conservación de los ecosistemas marinos y la biodiversidad que albergan.

Del 25 de mayo al 1 de junio, el Perú, junto a 23 países, promoverán consultas nacionales. Para el caso de Perú se realizará a través  de una encuesta online www.pe.undp.org que permita reconocer y tomar acciones concretas para el cuidado de los océanos, esto en cumplimiento con los compromisos asumidos en el marco de la Conferencia Mundial sobre los Océanos.

Los océanos enfrentan serios daños que ya nos afectan a todos. Se espera que la Consulta contribuya al involucramiento de la sociedad civil en la conservación de los océanos. Con este fin, diversas organizaciones, actores de la sociedad civil, la empresa privada y el Estado invitan a la población a involucrarse en este proceso con miras de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14 "Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible".

Los resultados de esta encuesta podrán ser compartidos durante la Conferencia Mundial sobres los Océanos que se realizará en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York del 5 al 9 de junio y que contará con una importante delegación peruana.

Los océanos del mundo atraviesan serios problemas y hay una necesidad urgente para devolverles su salud. En el Perú, los principales problemas ambientales de los ecosistemas marinos están relacionados con la sobrepesca y la contaminación originada por la materia orgánica de origen doméstico, agrícola e industrial, y los metales pesados provenientes de la erosión rocas y suelo, de la minería, de vertidos industriales y de aguas residuales urbanas. Hay que destacar que 60 mil peruanos dependen directamente de la pesca.

Datos:

  • Se estima que en el año 2050, habrá más plástico que peces en el océano.
  • 40% de los océanos del mundo ya se ven muy afectados por la actividad humana, inclusive por la contaminación, la sobrepesca y la pérdida de hábitats costeros.
  • Hemos perdido a nivel mundial un quinto de todos los arrecifes de coral y manglares y casi un tercio de todas las praderas marinas, que son todos hábitats marinos esenciales.
  • Los modelos oceánicos actuales predicen una disminución de 1-7% en el inventario de O2 oceánico global en el próximo siglo con descensos continuos por los próximos mil años

Fotos: Bernardo Sambra (http://www.bernardosambra.com)

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Nuestra Gran Despensa Azul

El planeta Tierra es azul. Por eso, para algunos, es un sinsentido que se llame Tierra; debería llamarse Océano.

Es en este elemento donde se mueve la mayor cantidad de vida, y es allí también donde se esconde la clave para la subsistencia de la humanidad: la población mundial bordea los 7 400 millones de personas, y se estima que para mitad de siglo se alcance los 10 900 millones.  Con una cantidad tan enorme de gente habitando el globo, cabe preguntarse: ¿alcanzarán los recursos para alimentar a todos? La conservación y sostenibilidad de lo que nos proveen nuestros océanos es clave para responder esta pregunta.

Patricia Majluf, vicepresidenta para Perú de Oceana, la organización al cuidado de los océanos más grande del planeta, sostiene que la pesca es una excelente opción para alimentar a la humanidad, ya que es un recurso renovable, abundante y cuyo impacto en el medio ambiente es muy reducido. “En la industria pesquera hoy existe la capacidad para alimentar a mil millones de personas con una ración diaria para siempre. Si lo manejamos mejor, se puede alimentar a mucho más que eso”, indica.

En este contexto, el Perú juega un papel muy importante, ya que, según comenta, “los 30 países que tienen el mayor volumen de captura pesquera acumulan el 90% de las pesquerías del mundo. Cinco de ellos concentran casi el 50% de la producción (…) Lo que pesca Perú en un día, es lo que muy pocos países pescan en un año. La flota peruana ha llegado a pescar, en las temporadas de más intensidad, 170 toneladas en un día. El 90 % de los países no pesca 100 mil toneladas en todo el año”. Agrega que “Una de las razones por las que Oceana está en el Perú es para reformar el manejo pesquero y que vuelva a producir la cantidad de pescado que producía hace unos pocos años”.

Sin embargo, la conservación de esta gran fuente alimenticia está en riesgo, debido a las amenazas que se ciernen sobre los ecosistemas marinos. Estas amenazas están relacionadas con problemáticas  complejas, como la sobrepesca, la pesca ilegal y la contaminación. “Falta conciencia en gran parte de la población mundial de los problemas que está enfrentando el mar. En tal sentido, la Conferencia Mundial Sobre los Océanos que se va a celebrar en Nueva York es muy importante, porque por primera vez se está levantando el tema a un nivel que le va a dar relevancia global”, señala Majluf.

De no solucionarse estos problemas, se espera que para el año 2050 se vea una disminución notable de los recursos marinos. “Lamentablemente muchos países con grandes industrias pesqueras agotan sus reservas y se van a pescar a otro lado. Por ejemplo, toda la costa de África está invadida por flota rusa, coreana, española, etc. Hacen unos convenios malísimos para sus países, y dejan a sus poblaciones malnutridas y vulnerables”. 

La experta comenta que es necesario que los gobiernos apliquen un manejo sostenible de los recursos y que la legislación esté orientada a cuidar la vida marina. La legislación peruana ha tenido importantes avances, pero aún queda mucho camino por recorrer. Un paso adelante es la aplicación del Plan Humboldt, impulsado por el PNUD. Este permitirá que los gobiernos de Perú y Chile aprovechen los recursos del Pacífico sur de manera coordinada y sostenible. “Si tenemos la opción de que trabajen de manera coordinada el Imarpe (Instituto del Mar Peruano) y el Ifop (Instituto de Fomento de la Pesca de Chile), que se hagan las evaluaciones al mismo tiempo y que se coordine lo que pesca cada país, va a darse una oportunidad muy importante”.

Solo cuidándolo y aprovechando sus recursos de manera responsable, el planeta Tierra, Océano, o como lo quiera llamar, seguirá proveyendo sustento a toda la humanidad.

Texto: Andrés Velarde. Fotos: Mónica Suárez Galindo PNUD Perú

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Offshore Guardians

The sustainable extraction and transformation of hydrobiological resources is a key activity for the care and protection of our oceans.

It is for this reason that the companies operating in this sector need to play their part and be conscious about the future. Tecnológica de Alimentos SA, (TASA) is a good example of just such a company. In its daily work it has implemented a program known as “Best sustainable fishing practices using an ecosystem approach”.

“We have taught our partners to become sustainability agents”, states Carlos Pinillos, General Manager of this company that operates between Ilo and Paita and has 48 vessels that provide employment to more than 1,000 people. Among their many practices, the crews of the company’s boats adhere to closed seasons; impose their own prohibitions on fish below a certain size; safely release species such as birds, turtles, and sea lions that become trapped in nets; and record information that is invaluable for studying the special place that is the ocean.

“We generate quantitative information that we share with IMARPE about various fish species, as well as oceanographic information: salinity, temperature. Everything we see is recorded in a fishing log”, explains Pinillos.

This gathering of information began in 2008 when the crews were first trained to record and identify what they observed during their fishing voyages each day: they would note the place and coordinates of every sighting, from humpback whales, to birds—such as boobies, pelicans and guanay cormorant. According to Pinillos there were more than 4,000 sightings in 2014 alone. The most frequently recorded species were birds, dolphins, sea lions, whales, and turtles.

This recording work is vital. In addition to allowing TASA to better understand the context in which it operates, it forms the foundation of a vision perfectly aligned with Sustainable Development Goal (SDG) 14, which includes effectively regulating fisheries; ending excessive, illegal, unreported and uncontrolled fishing; eradicating destructive fishing practices; and the design and implementation of scientifically based management regimes to restore affected fish stocks in the shortest possible time frame.

“Awareness raising generates neither more fish nor more income, but it does provide a future for the sea and for its sustainable use”, states Dereck Zimmerman, TASA Central Fishing Manager. Everyone wins from this approach, as General Manager Carlos Pinillos explains: “Sustainability for a fishing company means being able to maintain the economic activity over the long term. That is why our focus is on ensuring that anchovy, caballa, and jack mackerel continue”.

TASA adheres strictly to the five nautical mile protection limit and to established minimum sizes. The company’s own self-imposed prohibitions are controlled from its Satellite Control Center. It also has its own Center for Oceanographic Research and Sustainability, a Fisheries Center, and a prospecting vessel named Quimera 2, which provides quality scientific information that is useful not only for its own operations, but also for its cooperation with IMARPE. Each vessel also houses useful items for its crew: a guide for identifying the main species of apex predators; a guide to restricted areas for fishing operations; fish meters for measurement so as to respect minimum size limits; and pingers—acoustic devices that are placed in nets to warn dolphins and prevent them becoming entangled. 

TASA has also created its Programa Cuidamar (Oceancare Program), a group of 100 crew members (two for each vessel) who promote and assure compliance with best on-board sustainability practices, the correct identification and release of marine apex predators, and proper separation and disposal of solid waste.

“We began on our own, but are now at the point of sharing these practices. Indeed, little by little, these systems are being accepted by the National Fisheries Society. TASA constitutes 14% of the national fleet. Imagine if 100% began to do this as well”, asks Pinillos.

Since the start of TASA’s operations, it has been winning prizes for responsible fishing, been awarded certifications—such as the IFFO-RS (Responsible Supply) or the FOS (Friends of the Sea) —and has become part of the “Peru Business and Biodiversity Initiative”, driven by the Ministry of the Environment (MINAM). Sustainability is part of its DNA. There is no doubt that if this model continues to be replicated, the fishing companies will become the Peruvian ocean’s most important allies.

A story from the MINAM series “Biodiversity and business”. Photos: Enrique Cúneo

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Guardianes Mar Adentro

La extracción sostenible y transformación de los recursos hidrobiológicos es una actividad clave para el cuidado y protección de nuestros océanos.

Por ello, las empresas que operan en este sector deben ser conscientes del papel que juegan a futuro. Un muy buen ejemplo de esto es la compañía Tecnológica de Alimentos S. A., TASA, la cual ha implementado en su trabajo diario el Programa de Buenas Prácticas de Sostenibilidad Pesquera con Enfoque Ecosistémico.

“Le hemos enseñado a nuestros colaboradores a ser agentes de sostenibilidad”, afirma Carlos Pinillos, Gerente General de esta compañía que opera desde Ilo hasta Paita, con 48 embarcaciones que requieren el trabajo de más de 1 000 personas. Así, entre muchas otras acciones, la tripulación de sus embarcaciones respeta las vedas y se impone autovedas de talla mínima de peces, libera sin daño especies tales como aves, tortugas y lobos marinos que eventualmente pueden quedar atrapadas en las redes, y registra información valiosa para estudiar un lugar tan especial como es el océano.

“Generamos información cuantitativa que compartimos con IMARPE sobre diversas especies de peces, así como información oceanográfica: salinidad, temperatura. Todo lo que se observa queda registrado en una Bitácora de Pesca”, explica Pinillos.

Esta recolección de información empezó en el año 2008, cuando se capacitó a las tripulaciones para que registraran e identificaran lo que observaban a diario durante los viajes de pesca: desde ballenas jorobadas hasta aves (como piqueros, pelicanos y guanay), anotando el lugar y las coordenadas del avistamiento. Solo en 2014, cuenta Pinillos, se contabilizaron más de 4 000 avistamientos. Lo que más se registró fueron aves, delfines, lobos marinos, ballenas y tortugas.

Esta labor de registro es vital: no solo le permite a TASA entender mejor el contexto en el que opera, sino que es la base de una visión que está perfectamente alineada con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número catorce (ODS 14), que tiene como una de sus metas la de reglamentar eficazmente la explotación pesquera y poner fin a la pesca excesiva, ilegal, no declarada y no reglamentada, así como erradicar las prácticas de pesca destructivas. El ODS 14 incluye el diseño e implementación de una gestión con fundamento científico a fin de restablecer el estado de las poblaciones de peces que pudieran estar afectadas en el plazo más breve posible.

 “La concientización no genera más pesca ni más ingresos, pero te da un futuro para el mar y su uso sostenible”, afirma Dereck Zimmermann, Gerente Central de Pesca de TASA. Este es un enfoque en donde todos salen ganando, tal como lo explica el Gerente General Carlos Pinillos: “La sostenibilidad de una empresa pesquera consiste en que la actividad económica se sostenga en el largo plazo. En ese sentido, estamos enfocados en que duren, de por vida, la anchoveta, la caballa y el jurel”.

TASA respeta estrictamente la zona protegida de las primeras cinco millas marinas, así como las tallas mínimas establecidas. Asimismo, se impone autovedas que son controladas por un Centro de Control Satelital, y cuenta con un Centro de Investigación Oceanográfica y Sostenibilidad, un Centro de Pesca y un barco de prospección llamado Quimera 2, que brinda información de calidad científica que es útil para sus labores y para su cooperación con IMARPE. En cada nave, los tripulantes tienen a su disposición una guía de identificación de las principales especies de depredadores superiores, una guía de zonas restringidas para las faenas de pesca, ictiómetros para medir los peces y respetar las tallas mínimas, y pingers, dispositivos acústicos que colocan en las redes y que alertan a los delfines sobre la presencia de las redes en el agua, evitando así que sean atrapados en estas.

De igual forma, TASA ha creado el Programa Cuidamar, conformado por un grupo de 100 tripulantes (dos por embarcación) que promueven y aseguran el cumplimiento de las buenas prácticas de sostenibilidad a bordo, así como la correcta identificación y liberación de depredadores superiores marinos, y una adecuada segregación y disposición de los residuos sólidos a bordo.

“Empezamos solos, pero ahora estamos en la etapa de dar a conocer estas prácticas. Es más, poco a poco estos sistemas están siendo incorporados por la Sociedad Nacional de Pesquería. TASA tiene el 14% de la flota nacional, imagínate si el 100% empezara a hacer esto”, afirma Pinillos.

Desde que TASA inició sus operaciones, ha sumado premios por ejercer una pesca responsable, ha recibido certificaciones como la IFFO-RS (Suministro Responsable) o la FOS (Friends of the sea), y ha logrado ser parte de la “Iniciativa peruana de Biodiversidad y Empresas” que impulsa el Ministerio del Ambiente del Perú (MINAM). La sostenibilidad está en su ADN. No cabe duda de que si este modelo continúa replicándose, como se viene haciendo, el mar peruano tendrá en las empresas pesqueras a sus más importantes aliados.

Historia de la serie “Biodiversidad y empresas”, del MINAM. Fotos: Enrique Cúneo

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Mujeres del mar

El proyecto GEF Humboldt, desarrollado por el Gobierno Peruano con el apoyo del PNUD, promueve el manejo sostenible de nuestro mar bajo un enfoque ecosistémico.

Con este objetivo, contempla desde gestiones para adecuar políticas públicas hasta proyectos pilotos para fomentar capacidades y eliminar malas prácticas. Precisamente un piloto de esta iniciativa está generando un círculo virtuoso en Pisco, al sur de Lima, en donde se viene promoviendo la certificación de las compañías pesqueras de acuerdo a estándares internacionales para el manejo sostenible de los recursos marinos.

Una de estas empresas ―la cual apunta a convertirse en la primera exportadora de anchoveta certificada al mercado europeo— destina la etapa inicial del procesamiento a pequeñas empresas lideradas por mujeres, lo que genera un impacto positivo indirecto en la economía local.

Este es el caso de la pequeña empresa que lleva adelante Ruth Jurado, quien tiene treinta años en el negocio de procesar productos marinos. A mediados de los años ochenta, ella y su esposo comenzaron procesando concha de abanico, más adelante cambiaron a caracol y almejas, y desde hace unos años están en el rubro de la anchoveta.

En su planta de procesamiento primario de San Andrés, Jurado emplea a decenas de mujeres para descabezar los ejemplares y colocarlos en salazón, es decir, en barriles cubiertos de sal que van a permitir su conservación hasta que lleguen a la planta procesadora final. En Pisco es común que este trabajo sea realizado por mujeres, quizás por tener más cuidado y destreza en las labores manuales.

Entender la riqueza de nuestro mar significa entender también su impacto social: la industria pesquera da empleo a más de 250 mil personas en la costa peruana, de las cuales la mayoría son mujeres. La actividad de la pequeña empresa de Ruth Jurado ―que brinda empleo a unas setenta mujeres— concuerda perfectamente con una de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible número cinco (ODS 5), que vela por la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles de la adopción de decisiones en la vida política, económica y pública.

“Tenemos a señoras jóvenes, muchas de ellas madres que se ayudan con los ingresos que obtienen aquí, pero también tenemos señoras mayores que ya no consiguen empleo en otros lugares”, comenta Jurado, cuya planta está ubicada en un amplio terreno que ha implementado de acuerdo a las estrictas normas de la Unión Europea, el mercado final de este producto. Es decir, la limpieza y el orden son fundamentales en las labores diarias.

El trabajo en la planta de procesamiento primario tiene la ventaja de que no es pesado, y permite obtener ingresos de acuerdo a la productividad. Otra ventaja es el horario: el trabajo empieza temprano y termina antes de la hora del almuerzo, lo que les permite atender a los hijos luego del colegio.

Las hermanas Deysi y Rosana Córdova Cruz, de Piura, trabajan la anchoveta desde hace tres años. Ambas bordean los treinta años y tienen hijos pequeños. El esposo de una es cargador en el mercado y de la otra es albañil y chofer. Los ingresos de ambas les permiten apoyar en ciertos gastos de la casa. “Antes trabajé en casas y restaurantes, pero ahora me siento más tranquila”, dice Rosana, quien años atrás se dedicaba al procesamiento de cangrejo. La misma sensación tiene la señora Rocío Felipa Almeyda, de 33 años, quien aprovecha la facilidad del horario a destajo para atender la crianza de dos hijos.

Algo muy parecido se vive en la planta de procesamiento final de la Compañía Americana de Conservas, una empresa que además de sus buenas prácticas de producción, ofrece a sus trabajadoras beneficios como guardería, capacitaciones en micronegocios y la posibilidad de comprar el producto a un precio preferencial. Estas mujeres, al igual que las trabajadoras de la pequeña empresa de Ruth Jurado, saben muy bien la importancia del papel que juegan en el procesamiento de la anchoveta. Y que este es un recurso que nos brinda nuestro mar que no podemos desaprovechar.

Historia recogida del libro “Una misma mirada a partir de muchas voces”, del MINAM. Fotografías: Omar Lucas

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WOMEN OF THE SEA

The GEF Humboldt project, implemented by the Government of Peru with UNDP support, promotes sustainable management of our ocean using an ecosystem management approach.

With this objective, its interventions range from reform of public policies, through to pilot projects to strengthen capacity and eliminate wasteful practices. One such pilot is currently generating a virtuous cycle in Pisco, to the south of Lima, through the promotion of fishing company certification in accordance with international standards for sustainable marine resource management.

One of these companies—aiming to become the first exporter of certified anchovy to the European market—assigns the initial processing phase to small female-headed businesses. This is generating a positive indirect effect on the local economy.

Ruth Jurado´s small business is case in point. She has thirty years of experience in the marine products processing industry. In the middle of the 1980s she and her husband began processing scallops, before later turning to winkles and clams. They have been working with anchovy for several years.

At her primary processing plant in San Andrés, Jurado employs dozens of women to remove the heads from the specimens before covering them with salt and placing them in barrels so as to preserve them until they reach the final processing plant. It is common for this kind of work to be undertaken by women in Pisco—perhaps because they are more careful and more skillful with their hands.

Understanding our ocean´s richness means also understanding its social impact: the fishing industry employs 250 thousand people along the Peruvian coast, the majority of whom are women. The activity of Ruth Jurado’s small business―which provides employment to some seventy women—coincides perfectly with Sustainable Development Goal 5, which aims for the full and effective participation by women, and equality of opportunity for leadership at all decision-making levels in political, economic, and public life.

“We have young women, many of them mothers, who support themselves with the income they earn here. But we also have older women who would not find work elsewhere”, says Jurado, whose plant is located on a large site and has been constructed in accordance with the strict rules of the target market for this product—the European Union. In other words, cleanliness and order are fundamental aspects of the daily work.

Advantages of working in the processing plant include the fact that the labor is not heavy and that income is linked to productivity. The hours are another advantage: work begins early and finishes before lunchtime. This enables the women to look after their children when school finishes.

Sisters Deysi and Rosana Rosana Córdova Cruz, from Piura, have worked with anchovy for three years. They are both around thirty years old and have small children. The husband of one is a dock worker in the market and the other is a construction worker and driver. Each woman´s income helps meet certain household expenses. “I worked in homes and restaurants before, but now I feel more relaxed”, says Rosana, who years earlier worked in crab processing. Rocío Felipa Almeyda, 33, feels the same. She takes advantage of the working arrangements to attend to the raising of her children.

Something similar can be observed at the final processing plant of the Compañia Americana de Conservas. Here, in addition to adopting best production practices, the company offers its employees benefits such as a childcare services, small business training, and reduced prices for the purchase of its product. These women, just like that the workers at Ruth Jurado´s small business, know the importance of the role they play in anchovy processing. And they also know that this resource provided by our ocean is one that we must continue to harvest sustainably.

A story from the MINAM book “Una misma mirada a partir de muchas voces” (Many voices, the same perspective). Photos: Omar Lucas