Ocean Action Hub

Los océanos son frágiles cuando nadie los mira. Los creemos eternos y una despensa infinita para el planeta, pero no lo son. Menos del 3% de sus aguas están protegidas y corren el riesgo de contaminarse por factores antropogénicos. En ellas, más del 40% de sus habitantes ―especies que desconocemos en muchos casos― han desaparecido en las últimas cuatro décadas, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés).

Pese a ello, existe una corriente global por conservar y mejorar la vida de los océanos. En el Perú, especialmente, valiosas iniciativas nos muestran que es posible cambiar el presente si se trabaja articuladamente: con liderazgos claros, alianzas estratégicas y una mirada multidisciplinaria sobre cómo los océanos son esenciales para nuestro mundo. “Sin importar donde estemos, estamos conectados con los océanos. Ellos influyen en nosotros y nosotros en ellos”, explica Kerstin Forsberg, fundadora de Planeta Océano, una organización que ha trabajado en la sostenibilidad de la vida de tortugas marinas y mantarrayas gigantes en el norte del Perú, entre otros proyectos.

Para Forsberg, cada vez hay más oportunidades de sensibilizar a la sociedad sobre los ecosistemas marinos. “Con Planeta Océano empoderamos a comunidades costeras y lideramos la conservación marina a través de líneas estratégicas como la educación, la investigación y el desarrollo sostenible”, comenta. Planeta Océano trabaja con pescadores artesanales y diversas comunidades creando una genuina plataforma de participación ciudadana. Además, ha articulado una red de educadores marinos en más de 50 colegios.

El mensaje de esta bióloga peruana comenzó a oírse hace diez años y hoy se expande con éxito por cada vez más rincones del mundo. Aunque no es el único.

Mujeres del mar

La sociedad civil tiene el poder de elegir y cambiar el mundo. “Si tenemos la oportunidad de decidir si queremos o no una bolsa de plástico, podemos hacer la diferencia”, dice Nadia Paredes, coordinadora general de L.O.O.P. (Life Out Of Plastic), una empresa social liderada por mujeres peruanas que concientizan a la población sobre la contaminación del plástico y el cuidado del mar.

L.O.O.P. ha involucrado a más 33 000 personas, recogido más de 130 toneladas de desechos marinos y reciclado más de 1 300 000 botellas. Su propósito es concientizar a la población con mensajes claros sobre cómo los desechos plásticos contaminan los océanos y ponen en riesgo los ecosistemas marinos. En L.O.O.P son conscientes de esta problemática, pero también son optimistas de que más organizaciones, empresas y personas se interesan por los océanos; iniciativas como HAZla, una limpieza de playas a nivel nacional que anualmente organiza L.O.O.P. y Conservamos por Naturaleza ―y que en 2017 llegó a México y Panamá―, es una señal de su impacto en la sociedad. “Estamos cambiando hábitos de consumo y generando una mayor conciencia sobre la problemática del plástico”, reconoce Paredes. Y en esa misión, no están solos.

Dejar huella en el mundo

Conservamos por Naturaleza es una plataforma que inspira a cuidar la biodiversidad a través del ejemplo de personas en el Perú que ya lo vienen haciendo. “Conectamos a gente de ciudades con otras localidades, con historias que muestran cómo se puede contribuir con la conservación”, dice Bruno Monteferri, director de esta iniciativa de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA).

Con 80 videos y 50 crónicas inspiradoras, Conservamos por Naturaleza ha articulado a actores de distintos sectores y promovido una generación de líderes para la conservación en el Perú. Con programas como “Reforestamos por Naturaleza” recauda fondos para proteger áreas de conservación; y con “Conserva Perú” contribuye a financiar becas para jóvenes profesionales. En el caso de los océanos, están enfocados en un proyecto de sostenibilidad para los pescadores artesanales de Piura, “brindándoles asesoría jurídica y orientaciones para una pesca sostenible, además de desarrollar capacidades para el ecoturismo”, añade Monteferri. También trabajan por la conservación activa de los espacios marino-costeros, entre otras acciones.

“Creemos que uno debe dejar los lugares por donde pasa mejor de lo que estaban; que cuidar nuestro legado natural debe ser algo accesible, democrático e inclusivo; no solo una tarea de especialistas”, concluye Monteferri. Desde otra orilla, el proyecto Alto Perú también cree en esta idea.

El cambio surge en las olas

Alto Perú es un proyecto de desarrollo comunitario enfocado principalmente en los niños y jóvenes del Asentamiento Humano Alto Perú, en el distrito de Chorrillos. Su objetivo es crear oportunidades a través del deporte y de actividades culturales. “Por cada alumno que paga en nuestras escuelas deportivas, uno o más chicos de Alto Perú accede a clases gratuitas de surf o muay thai. Antes solo recibíamos a los niños, pero ahora estamos trabajando en el corazón de toda la comunidad”, precisa Miguel Herrera, uno de los líderes del proyecto.

Además, los conectan con becas y oportunidades de empleo a largo plazo, ofreciéndoles un horizonte con mayores oportunidades: muchos de los chicos del programa se orientan por ser instructores o fotógrafos de surf, o estudian carreras relacionadas al deporte, como la fisioterapia. Otros son grandes promesas mundiales de surf y campeones de muay thai.

Alto Perú tiene un gran componente transversal de sensibilización ambiental, que resalta sobre todo en el surf. “Ver el mar en 360°, tú y la naturaleza siendo uno solo, es una emoción única que desarrollas y es para siempre”, dice Herrera. Esto incentiva a que los chicos se preocupen por tener playas limpias, sanas y que estén conectados con el mar. Pero, ¿cómo lograr esa conexión si desconocemos la vida en los océanos?

Emociones submarinas

Bernardo Sambra es un fotógrafo submarinista que está convencido de que muchas personas y entidades en el Perú están hablando de los océanos y tienen interés por su sostenibilidad. Desde su rol como fotógrafo, trata que la sociedad conozca el mundo submarino sin sumergirse, a través de imágenes, despertando sus emociones. “Lo que busco es mostrar el carácter de los habitantes de este mundo para que las personas lo interpreten, se transporten a él y se conecten”, comenta.

El mensaje de Sambra es sencillo: cuando descubres el mundo submarino a través de las imágenes, empiezas a cuidarlo y valorarlo. Con The Living Oceans, una organización que fundó hace una década ―a la que se suman cada vez más fotógrafos internacionales―, ha desarrollado libros y exposiciones que recorren varios países llevando este mensaje. Como Sambra, miles de peruanos están comprometidos con la sostenibilidad de los océanos. Y como explica, la diferencia no la hace una sola gran acción, sino miles de acciones pequeñas que tienen un mismo norte. “Una buena regulación, sumar esfuerzos articulados, cambiar hábitos conscientemente y las imágenes, para conocer lo que tenemos que cuidar, son los pequeños esfuerzos que debemos hacer para proteger la vida de nuestros océanos y de nuestro planeta”, concluye.Texto: Piero Peirano / Foto: Mónica Suárez PNUD Perú

0
No votes yet
Publication date: 
01/06/2017
Publication Organisation: 
UNDP Peru
Country/ies: 
Peru
Thematic Area: 
Ocean Conference
Approved